Un sí que cambió mi camino
GRACIAS Muchas veces miras al pasado y te preguntas: «¿También me pueden pasar cosas bonitas a mí?». Y yo digo: ¿por qué no? ¿Te ha pasado alguna vez que te cuesta confiar en ti? Pues hoy quiero contarte lo agradecida que me siento, sobre todo con Dios, y explicarte por qué… Hoy hay una palabra que no deja de retumbar en mi cabeza: GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS. Quiero hablar de una persona que ha hecho realidad una parte muy importante de este proceso. Alguien que me dijo sí cuando le presenté mi proyecto, que confió en mí y que, al ver los resultados, ha conseguido que me sienta emocionada y con muchísimas ganas de seguir adelante. Para que entendáis bien de qué va todo esto, tengo que contaros algunas cosas sobre mí, porque la verdad es que llevaba bastante tiempo desaparecida… Llegué a España en 2011, cuando tenía 20 años. Después de pasar por Alzira, en Valencia, y Torrevieja, en Alicante, terminé llegando a Madrid en 2012. Aquí empecé a trabajar en hostales con una familia que me acogió como si fuera una más. Allí aprendí prácticamente todo lo que sé sobre el funcionamiento de los hostales en Madrid, en una época en la que lo digital apenas existía. Trabajé en recepción, preparaba los cuadrantes a mano, limpiaba habitaciones y hacía todo lo que fuera necesario. Por circunstancias de la vida, regresé a mi país en 2015. Y allí, ¿qué creéis que pasó? Una relación se hizo cada vez más profunda, se convirtió en noviazgo y después llegaron los planes de boda con mi churri. ¡Qué maravilla! En 2016 volví a España con un objetivo muy claro: trabajar y ahorrar para poder celebrar nuestra boda. En Cuba, organizar la boda con la que yo soñaba era prácticamente imposible. Llegué en enero de 2016 y empecé a buscar trabajo. Fue entonces cuando conocí a un cubano llamado Yoel. Ya me habían hablado de él, de que tenía varios hostales en Madrid, así que me acerqué y le pregunté si tenía algún trabajo para mí. Y así fue como empecé a trabajar como camarera de piso. Allí conocí a varias compañeras, muchas de ellas cubanas como yo, cada una con sus historias y sus anécdotas. Creamos relaciones que, a día de hoy, todavía se mantienen, porque quien se ha relacionado con un cubano sabe perfectamente de lo que hablo. Un mes después empecé también a trabajar en recepción, porque ya conocía el sistema de reservas, aunque seguía ayudando con la limpieza cuando hacía falta. Para no hacer la historia demasiado larga —porque mi historia tiene tela por donde cortar, jajaja— solo estuve trabajando en Madrid durante seis meses. En realidad, aquella vez estaba de paso. En julio de ese mismo año regresé a Cuba porque había cumplido mi objetivo: celebré la boda de mis sueños, me casé con el amor de mi vida —hasta el día de hoy— y me convertí en mamá. Pensaba que no volvería a España, pero la vida da muchísimas vueltas y, mientras tanto, Cuba se iba convirtiendo cada día más en un caos. Pasaron cinco años y, en 2021, mi familia y yo decidimos volver. La pandemia todavía estaba muy presente cuando le escribí a la hermana de Yoel. Me había quedado con su contacto y le pregunté si tenían algún trabajo para mí, para poder regresar a España teniendo al menos algo de seguridad. Para mi sorpresa, me dijo que sí. Y ahí comenzó otra aventura. En noviembre de 2021 estaba de vuelta en Madrid. Pero esta vez ya no venía sola. Y aquí empiezan esas cosas que solo Dios puede hacer. Comienza también mi agradecimiento a Yoel. Quizás él no sea consciente de todo lo que tengo que agradecerle, pero hizo por mí y por mi familia cosas que no hace cualquiera. Es verdad que ya me conocía, pero ese tipo de ayuda, apoyo y generosidad no abundan hoy en día. He visto cómo se ha superado, cómo ha crecido y cómo ha formado una familia preciosa. Tanto su esposa como su hermana han sido una bendición para nosotros. Gracias a su ayuda, tuve trabajo. Pero no solamente yo: también mi esposo. Además, pudimos tener nuestra primera casa en Madrid con su apoyo. Creo que personas como él existen pocas en el mundo. Estoy convencida de que Dios puso en su corazón el deseo de ayudarnos de una manera extraordinaria, y sinceramente no sé qué palabras utilizar para agradecer tanto. La historia continúa y hay muchísimas cosas por medio que no caben en este texto… Pero hoy he decidido dar un cambio a mi vida. Hoy quiero ayudar a dar visibilidad a los hostales de Madrid. Quiero crear contenido como community manager, mostrando lo que ocurre cuando un hostal permanece en la sombra y cómo, a través de las redes sociales, puede hacerse visible, conectar con los viajeros y generar más reservas directas. Durante mucho tiempo, este proyecto me parecía algo muy lejano. Pero ¿qué creéis que pasó? Le presenté mi proyecto a Yoel y, una vez más, me dijo que sí. Confió en mí y me dijo: «Vamos a hacerlo. Sin miedo». Me dio la oportunidad y la confianza necesarias para ayudar a crecer a sus hostales y, al mismo tiempo, crecer yo también como profesional y como persona. Hay una frase que me dijo una chica maravillosa que me ha ayudado mucho: «No somos lo que nos pasa, sino lo que decidimos hacer con eso». Y así es. Yo he decidido seguir adelante. He decidido no rendirme, avanzar con pequeños pasos y celebrar cada objetivo conseguido. Ver cómo una parte de mi proyecto empieza a crecer, cómo los hostales aumentan sus seguidores y cómo comienzan a llegar reservas directas es, sencillamente, una pasada. Yoel es un hombre con visión y con muchísimas virtudes. Es una persona con un gran corazón y con ganas de ayudar. Un cubano que llegó joven a Madrid y que ha construido todo desde cero, dando la mano a quien lo necesita y demostrando que, cuando haces el bien, el bien también vuelve a ti y a tu familia. Yo no puedo hacer otra cosa que agradecer. Primero, a Dios, porque sin Él no ocurren cosas tan bonitas. A ti, Yoel, si estás leyendo esto: gracias por decirme que sí, por confiar en mí y por tanto. A mi esposo, por motivarme a salir del lugar en el que estaba, por repetirme siempre: «Tú puedes, cariño», y por darme miles de motivos para continuar. Este camino acaba de empezar… Ahora toca ir a por todas y moverse, porque, cuando te quedas sentado esperando, las cosas no pasan. Si tienes personas bonitas en tu vida, cuídalas. Y si conoces a alguien que tenga un hostal en Madrid y quiera mostrar la realidad de lo que se vive cada día, hacer visible su negocio y generar más reservas directas, no dudes en ponerle en contacto conmigo. «He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a la luz. ¿No la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto y ríos en la soledad». Isaías 43:19